EL AMOR AYER Y HOY
¿Es tu relación de pareja mejor a la de tus padres y abuelos?
¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? Si la respuesta es afirmativa, es el momento que te des la oportunidad de conocer la verdad acerca de esta controversial pregunta, y si no lo has hecho seguro que en este momento empieza a surgir la duda de saber la diferencia de las relaciones en pareja de las diferentes generaciones, y si no la tienes es el momento de que dejes de leer este articulo, a menos de que seas lo suficientemente curioso para permitirte conocer la verdad de las relaciones. Hace unos años se tenía la idea de que con la primera pareja se tenía que unir en matrimonio, formar una familia, y el divorcio era considerado como algo imposible de llevarlo a cabo, y algunos aún lo piensan.
Todo va cambiando, va evolucionando, y nosotros no nos damos cuenta de ello. En la actualidad, las parejas van cambiando el prototipo o la idea que implica una relación, el inicio y el surgimiento de ella hasta llegar a términos más formales como el matrimonio, o que este no marche bien, y se llegue al divorcio, este acuerdo es más común en nuestra sociedad actual, e incluso a nivel mundial
Además de que el concepto de compromiso era tomado con mayor seriedad, actualmente las parejas deciden no casarse, formar una familia antes de cumplir la mayoría de edad, o deciden vivir en unión libre, ahora el compromiso se ve de diferente forma, es más liberal.
Adentrémonos aún más y hablemos de las parejas y cómo ha evolucionado este concepto
Origen de las parejas.

Podemos partir por el amor, que "es un sentimiento humano universal, y que se produce por sustancias químicas y estructuras específicas del cerebro,y es esto lo que trabaja al buscar una pareja e iniciar una relación sentimental". (Fisher, Helen (2004)). La autora nos dice que esas sustancias son la dopamina, la norepinefrina, y la serotonina, que curiosamente, también intervienen en la atracción que sienten los animales por sus parejas; y lo que es más importante, estas tres sustancias químicas producen muchas de las sensaciones de la pasión romántica humana. Niveles elevados de dopamina en el cerebro producen una gran concentración de la atención, y una motivación inquebrantable con una conducta orientada a un objetivo. Los efectos de la norepinefrina son variados, pero el aumento de sus niveles produce euforia, energía excesiva, insomnio y pérdida de apetito, características comunes de una persona enamorada.Con la disminución de los niveles de ciertos tipos de serotonina en el cerebro surge una cavilación obsesiva del amante sobre el ser amado. Todo esto son procesos naturales.
Claro que con esto nos estamos adelantando. Estas sustancias lo que crean es la sensación de amor, pero este amor esta ligado a otro aspecto, muchas veces incluso surge posterior a algo más: el deseo o necesidad de satisfacción sexual. Este surge con la testosterona, que tanto en hombres como en mujeres motiva a los individuos a buscar la unión sexual prácticamente con cualquier pareja más o menos adecuada, cumpliendo con esto la necesidad de reproducirse y mantener la especie. Muchas parejas surgen por este solo hecho de sentirse atraídos sexualmente, y su duración es mínima, ya que la sensación de “novedad” desaparece pronto, y al no haber mayor interés por la otra persona, la pareja se disuelve sin más. Para que una pareja se mantenga junta por más tiempo se necesitan otros factores, tales como el sentimiento de apego entre ambas partes, este está producido principalmente por dos hormonas: la oxitocina y la vasopresina. El apego entre el macho y la hembra se desarrolló para permitir que nuestros antepasados vivieran con su pareja al menos lo suficiente para criar juntos a un hijo durante su infancia, de ahí evolucionó a una mayor duración, por lo conveniente y agradable de poder contar con una misma persona de forma constante.
Estas tres redes cerebrales, el deseo, la atracción romántica y el apego, son sistemas multifuncionales, intervienen en muchos aspectos, no solo en el proceso de emparejarse, pero el propósito fundamental de estos impulsos interrelacionados es motivarnos a seleccionar una serie de compañeros sexuales, elegir uno en el que volcarnos y permanecer emocionalmente unidos a él durante el tiempo suficiente para criar juntos a un hijo. Esta es la base natural e instintiva de por qué buscamos como individuos tener una pareja.
El amor de mis abuelos
De los 20 individuos de la tercera edad que se entrevistaron, se observó que compartían mucho su visión del amor y de las relaciones de pareja, aun cuando no la viviesen de igual manera. Independientemente de los hijos que tuviesen, los años de casados o si habían enviudado o no, encontraban que el amor “es bonito, pero lo era más en sus tiempos”, donde todo se tomaba en serio; encuentran que ahora muchos confunden el amor con el deseo, y con ello arruinan lo que debería ser.
Coinciden en mirar el noviazgo como fundamental para conocer a la pareja y decidir si es la adecuada para pasar al matrimonio, al tiempo de que se preparan para casarse y formar una familia; según el 20% el noviazgo solo debe darse porque tiene miras a terminar dando origen a un matrimonio, que más tarde será una familia.
El matrimonio, según su pensamiento no debe terminar sino “hasta que la muerte los separe”, sin importar si no es del todo agradable, a algunos incluso les fue impuesta la pareja con la que habrían de procrear y compartir su vida, pues el divorcio es algo muy malo, que no debería existir, o ser ilegal, pues nada justifica que una pareja se separe, ya que al casarse están haciendo un compromiso, una promesa, y si hay hijos son estos los que resultan dañados.
El amor de mis padres
Para esta etapa de la vida entrevistamos a otros 20 individuos, que se mostraron más abiertos. Encontraron el noviazgo como una etapa en la que no solo conoces a una pareja sino que debes conocerte a ti mismo. La mayoría habla de la necesidad de confianza y comunicación para que la relación sea buena, hacer acuerdos donde ambas partes estén conformes.
Enfatizan también, que existe la posibilidad de que un matrimonio falle, y denotan el derecho que tienen de romper con esa relación por la felicidad propia, pues no hay necesidad de sacrificarse por ninguna persona, y siempre hay necesidad de buscar la propia realización. Se habla de que este es un proceso cansado y difícil, además que uno nunca se imagina que llegará a vivirlo, pero llega a ser necesario, y el hacerlo vale la pena.
El amor que vivo
En la actualidad los jóvenes son aún más liberales. La mayoría no ven necesaria una relación formal, en general no sienten que deban tener un título incuso para el noviazgo, ni buscan pensar a futuro con una pareja, es cuestión de vivir el ahora, y disfrutarlo, es un tiempo que se comparte con una persona por la que se siente cierto interés, ya sea amor o mera atracción sexual, pero siempre que ambas partes tengan el mismo objetivo.
El matrimonio es un tema difícil. No hay mucha fe en esto, que es considerado meramente como un trámite social. A la liberación femenina le siguió algo más similar al individualismo. Casarse no entra en las metas de los jóvenes, pues buscan primero realizarse como persona, además muchos han vivido de cerca los divorcios, y no desean experimentarlos en carne propia, y la solución más práctica que encuentran es no casarse.
Bibliografía:
Fisher, H. (2004). Por qué amamos. Naturaleza y química del amor romántico, España: Santillana Ediciones Generales. [Recuperado el 07/02/13] Disponible en: http://es.scribd.com/doc/26183987/Fisher-Helen-Porque-Amamos
Garrido Garduño, A., Reyes Luna, A., Torres Velázquez, L. y Ortega Silva, P. (2008). Importancia de las expectativas de pareja en la dinámica familiar. Enseñanza e Investigación en Psicología, 13, 231-238. [Recuperado el 08/02/13] Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/292/29213203.pdf
Valdez Medina, J., González Arratia López Fuentes, N., Arce Valdez, J., González Escobar, S., Morelato, G. e Ison, Mirta S. (2008). La elección de pareja real e ideal en dos culturas: México y Argentina. Un análisis por sexo. Enseñanza e Investigación en Psicología, 13, 261-277. [Recuperado el 10/02/13] Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/pdf/292/29213205.pdf
Integrantes:
Integrantes:
- Gutiérrez López Karen Isabel
- Maricela Alejandra Hernández Vázquez
- Carlos Gilberto Jiménez Calderón

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